Conservación del Koala

Conservación del Koala

Conservación del Koala

Estado de Conservación

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha clasificado al koala en la categoría “Preocupación Menor” de su Lista Roja, de acuerdo con su amplia distribución, su posible gran población y la baja probabilidad de que esta disminuya a un ritmo acelerado.  La CITES aún no ha evaluado a la especie.

Pese a que el estado de conservación según la UICN parece favorable, lo cierto es que los organismos gubernamentales los han catalogado de forma diferente. El Departamento de Medio Ambiente de Australia considera las poblaciones de Queensland, Nueva Gales del Sur y del Territorio de la Capital Australiana como vulnerables, bajo la legislación nacional de medio ambiente.

Los estados de la nación en donde habitan koalas realizan su propia gestión y evalúan las poblaciones, por eso, en contraste con los estados mencionados, en Isla Canguro y algunas zonas de Victoria las poblaciones son tan grandes que los gobiernos han tenido que esterilizar individuos para evitar una sobrepoblación. En Isla Canguro incluso han sido considerados como plaga. El Comité Científico de Especies Amenazadas de Australia establece que las tres poblaciones más amenazadas, deben incluirse en la legislación ambiental del país.

La caza, las enfermedades y la pérdida de su hábitat son algunas de sus amenazas más comunes.

En conclusión, si bien la población total puede no correr peligro inmediato de extinción, en algunas zonas se ha reducido notablemente. Por ejemplo, en Queensland el área de ocupación se ha reducido hasta en un 30 por ciento desde que los colonos llegaron al territorio, en la década de 1920 se extinguieron de Australia Meridional y en Victoria la población era de unos 500 individuos. En la actualidad, la distribución de los koalas en Queensland es muy irregular.

Amenazas

-Pérdida y fragmentación de hábitat. Es una de las mayores amenazas, porque los koalas dependen casi completamente de los bosques de eucalipto para alimentarse y guarecerse. El hecho de que sus hábitats desaparezcan y se separen cada vez más entre sí es consecuencia de varias actividades humanas como la ampliación de zonas urbanas, la construcción de carreteras y líneas férreas, la deforestación, la presencia de plaguicidas u otros químicos en las plantas y agua, entre otros.

-Ataques de perros/depredadores. Dado que muchos koalas suelen ingresar en las zonas suburbanas o en general, con presencia de personas, los perros domésticos representan una amenaza común. No se los comen, pero pueden dejarlos gravemente heridos o producirles la muerte. El ataque de sus depredadores naturales (aves rapaces, serpientes, dingos, etcétera) tiene menor impacto en las poblaciones, pero de cualquier forma es un factor significativo.

Cada año, unos 4,000 koalas mueren por ataques de perros y colisiones con autos.

-Accidentes vehiculares. Está relacionado con la pérdida y fragmentación de hábitat. En carreteras australianas es común observar letreros que sugieren precaución ante la posibilidad de que animales como los canguros y los koalas las crucen. Cada año, unos 4,000 koalas mueren por ataques de perros y colisiones con autos en movimiento.

-Enfermedades. Phascolarctos cinereus es vulnerable a varias enfermedades infecciosas que disminuyen su calidad de vida o causan su muerte. Algunas son el retrovirus del koala, que guarda parecido con el virus del VIH de humanos, y la clamidia, que afecta el sistema reproductor y es capaz de ocasionar infertilidad.

-Cambio climático/Sequías/Incendios forestales. De acuerdo con la Lista Roja de 2009 de la UICN para la acción, el koala es una de las 10 especies más amenazadas por el cambio climático. El aumento de temperaturas ha ocasionado cambios en la estructura y composición química de los árboles de eucalipto, lo que puede conducir a la muerte de koalas. Además, se producen sequías cada vez más graves y frecuentes, lo que a su vez forma un camino favorable para los incendios forestales que en pocas horas eliminan varias hectáreas de bosque.

El koala es una de las 10 especies más amenazadas por el cambio climático.

-Caza. Hoy es una actividad poco practicada, pero en el pasado los koalas fueron cazados principalmente por su piel y su carne. Las evidencias fósiles que datan del Pleistoceno sugieren que la especie tenía un rango mucho más extenso y que quizá algunas poblaciones fueron llevadas a la extinción por cambios ambientales y la cacería perpetrada por los aborígenes australianos. Más tarde, los colonos continuaron la práctica, que continuó hasta bien entrado el siglo XX.

Esfuerzos de conservación

Las tres poblaciones en riesgo están protegidas por la legislación ambiental de Australia con el fin de evitar que el número de individuos disminuya. En general, el koala, como emblema de Australia, es una especie valorada y protegida, aunque se ha criticado la disposición gubernamental de sacrificar individuos ahí en donde son muy abundantes a fin de evitar la sobrepoblación.

Gran parte de los koalas viven en zonas protegidas, y continuamente se monitorizan las poblaciones.

Gran parte de los koalas viven en zonas protegidas, y continuamente se monitorizan las poblaciones. Expertos en koalas han recomendado el desarrollo de planes de gestión regionales que incluyen evaluar las preferencias de los árboles, identificar hábitats que sean claves para la conservación, desarrollar y aplicar planes de gestión para la conservación en las regiones donde están presentes e incentivar la participación de la población en pro de la preservación de Phascolarctos cinereus.

El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Australia incluyó al koala en su Environment Protection and Biodiversity Conservation Act 1999 (EPBC) y desarrolló directrices de referencia para las poblaciones vulnerables, creadas con ayuda de expertos en estos marsupiales, consultores ecológicos, representantes de los gobiernos estatales e incluso público en general. Por su parte, el Conservation Advice for the Koala (Consejo de Conservación para el Koala) ha identificado varias acciones de reducción de amenaza que ayudarían a la recuperación de la especie, como: identificar las poblaciones de alta prioridad y desarrollar e implementar un plan de manejo para el control de la depredación por perros en zonas pobladas por seres humanos.