Investigación sobre Koalas

Investigación sobre Koalas

Investigación sobre Koalas

 

El interés de la ciencia por los koalas nunca ha disminuido, pues aún esconden muchos enigmas al tratarse de marsupiales endémicos de Australia. Hasta hace unos años se descubrió que poseen unas cuerdas vocales extra en el velo del paladar que les ayuda a emitir sonidos de tono muy bajo, y se siguen haciendo estudios para comprender el origen y los efectos del retrovirus del koala (KoRV), del que se sabe se integra en su genoma.

La historia de las investigaciones enfocadas en Phascolarctos cinereus se remonta a unos 2 siglos atrás. Cuando los colonos europeos lo avistaron, el koala les pareció un animal parecido a un perezoso de América, como un joven llamado John Price escribió en una entrada de su diario con la fecha 26 de enero de 1798. En ese escrito indicó el descubrimiento de un animal que llamó “cullawine” durante una expedición a las Montañas Azules iniciada en el mismo año, pero la investigación aún no había comenzado. Al principio, los europeos también los compararon con monos y osos.

Se calcula que en torno al año 1800 la población total de koalas era de unos 10 millones.

Se calcula que en torno al año 1800 la población total de koalas era de unos 10 millones. El primer texto donde se describió científicamente y con detalle al koala fue obra del botánico escocés Robert Brown, quien lo hizo tras examinar las muestras enviadas por el naturalista Joseph Banks y, según unas cartas a este, la especie había sido identificada como Didelphis coola. En ese entonces, su descripción llamó la atención pero no era completamente exacta, porque, según sus palabras, no había podido diseccionar algún ejemplar. Sin embargo, pudo detallar su hábitat, características físicas y algunos rasgos de comportamiento:

“Natural habitat: In the forests at the foothills of mountains near Hat Hill continuously feeding on the leaves of the Eucalyptus name according to the native dweller (native name), ‘coulo-kola-koulou’ as an animal which is constantly chewing.” (Traducción aproximada: En los bosques de las estribaciones de las montañas cerca de Hat Hill se alimenta continuamente de las hojas de eucalipto, de acuerdo con el nombre nativo, el ‘coulo-kola-koulou’, un animal que está constantemente masticando).

Las descripciones de Brown fueron enviadas a Gran Bretaña. En 1817, el zoólogo, botánico y paleontólogo Georg August Goldfuss describió al koala bajo el nombre científico Lipurus cinereus, que fue muy utilizado en Europa hasta la década de 1840. Sin embargo, fue el naturalista francés Henri Marie de Blainville quien introdujo las palabras Phascolarctidae y Phascolarctos para el koala, en un texto publicado en 1816.

Durante varias décadas, el koala tuvo varios nombres científicos: Phascolarctos koala, Phascolarctos fuscus, Koala subiens, Lipurus cinereus, etcétera, hasta que un naturalista de apellido Waterhouse comenzó a llamarlo formalmente Phascolarctos cinereus, a partir de su obra Natural History of Mammals. La especie obtuvo formalmente su nombre científico en 1817.

Tras varios posibles nombres científicos, finalmente la especie lo obtuvo formalmente en el año de 1817.

Naturalmente, las primeras investigaciones sobre los koalas estaban centradas en la descripción de su vida y los aspectos elementales, como su alimentación, su anatomía y su peculiar reproducción. En la década de 1840, George Robert Waterhouse fue el primero en colocar a la especie dentro del grupo de los marsupiales, y el biólogo, anatomista y paleontólogo Richard Owen expuso la primera descripción detallada sobre la anatomía interna en una ponencia ante la Sociedad Zoológica de Londres. Durante el transcurso del tiempo, los temas de investigación se ampliaron y comenzaron a centrarse en su evolución, su genoma, sus enfermedades particulares y, eventualmente, en acciones y estrategias para la gestión de las poblaciones y su conservación.

Una de las dudas que siguen en pie es la existencia o no de subespecies, de acuerdo con las diferencias encontradas entre los individuos del norte y del sur. Algunos científicos creen que son 3 especies: Phascolarctos cinereus adustus, Phascolarctos cinereus cinereus y Phascolarctos cinereus victor, de acuerdo con sus características físicas. Sin embargo, los estudios de ADN no han sido concluyentes hasta el momento y ni el Departamento de Medio Ambiente de Australia ni la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza las han reconocido.

Hoy en día, muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (sobre todo de Australia) han asumido la tarea del estudio continuo de los koalas, lo cual ha permitido entender mejor su existencia en el planeta y aprender datos que los hacen animales valorados y amados.